Mi Viaje Personal

La vida me ha bendecido con el rol de madre de una niña extraordinaria y la fortuna de compartir mis días con un compañero de vida excepcional.

Desde mis primeros recuerdos, me he considerado una persona extremadamente sensible a las vibraciones de la vida y a las interacciones humanas. Esta sensibilidad, intensa y a veces abrumadora, me hacía sentir diferente, me costaba manejarla y, por momentos, me sentía como un rompecabezas fuera de lugar.

A los 18 años, la ansiedad generalizada y los ataques de pánico se presentaron en mi vida, no como enemigos, sino como maestros enmascarados que me llevaron a encender la luz en los rincones más oscuros de mi ser. Fue el comienzo de mi viaje interno, un camino de no retorno hacia lo que considero ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Responsabilidad y Autoconocimiento

El autoconocimiento me llevó a darme cuenta de algo esencial: culpar a otros por mis propios desafíos no hacía más que hundirme. Al hacerme responsable de mi vida, pude ver con claridad y emprender un apasionante viaje de redescubrimiento. Un sendero en el que sigo avanzando, aprendiendo y creciendo cada día.

Empatía y Vocación

Desde temprana edad, descubrí que tenía una capacidad innata para 'leer' a las personas, para sintonizar con sus emociones y escuchar sus corazones. Esta habilidad me llamó a actuar y decidí estudiar Trabajo Social, motivada por una comprensión holística del ser humano y su inseparable vínculo con el entorno.

Desafíos Profesionales

Mi formación académica agudizó mi curiosidad por la interacción entre las personas y su contexto, y cómo esto impacta directamente en su bienestar. Sin embargo, al adentrarme en el mundo profesional, me enfrenté a una realidad: mi disciplina, en muchas ocasiones, se enfocaba en lo asistencial y no tanto en la prevención o en el acompañamiento y la validación emocional de las personas. Esta frustración, lejos de desanimarme, reforzó mi compromiso por mantener una actitud de escucha auténtica y un acompañamiento sincero.

Maternidad: Luz y Aprendizaje

La maternidad llegó a mi vida como una revelación, dándome una perspectiva más amplia de mi propia existencia. Proteger, cuidar y nutrir de amor a un ser humano desde sus primeros años me ha enseñado lecciones imborrables. Rápidamente vi reflejada mi propia sensibilidad en mi hija, lo que me llevó a especializarme aún más en psicoterapia sensible al trauma y en el acompañamiento familiar.

Mis valores

Empatía

Es el corazón de mi trabajo. Busco entender y conectarme con las emociones y vivencias de cada persona para ofrecer un acompañamiento genuino y profundo.

Comunicación Honesta

La transparencia y la sinceridad son fundamentales. Creo en la importancia de construir relaciones de confianza a través de un diálogo abierto y veraz.

Respeto

Valor supremo que guía mi interacción con cada ser humano y su proceso. Reconozco y honro la dignidad, la historia y la singularidad de cada individuo y su entorno.

Autenticidad

En este espacio, valoramos la autenticidad por encima de todo. Creemos firmemente en la importancia de ser uno mismo, con todas las emociones, pensamientos y vivencias que te hacen único.

Mi Propósito de Vida

Hoy, mi propósito está claro: dedicar mi vida profesional a guiar a las familias que tienen personas con alta sensibilidad en su núcleo de convivencia hacia una vida saludable y plena. Me enfoco en un abordaje biopsicosocial y humanista, que considera cada aspecto de la vida y respeta la integridad de cada persona.
 
Os invito a ser parte de este viaje transformador, a abrirnos a la posibilidad de vivir con más conciencia, salud y plenitud. Porque cada ser humano merece ser entendido en su totalidad y acompañado con amor y respeto en su camino único.
 
Gracias por permitirme ser parte de vuestro camino. Junt@s, podemos construir una vida más rica en comprensión y armonía emocional.

¿Hablamos?