Mi Viaje Personal
La vida me ha bendecido con el rol de madre de una niña extraordinaria y la fortuna de compartir mis días con un compañero de vida excepcional.
Desde mis primeros recuerdos, me he considerado una persona extremadamente sensible a las vibraciones de la vida y a las interacciones humanas. Esta sensibilidad, intensa y a veces abrumadora, me hacía sentir diferente, me costaba manejarla y, por momentos, me sentía como un rompecabezas fuera de lugar.
A los 18 años, la ansiedad generalizada y los ataques de pánico se presentaron en mi vida, no como enemigos, sino como maestros enmascarados que me llevaron a encender la luz en los rincones más oscuros de mi ser. Fue el comienzo de mi viaje interno, un camino de no retorno hacia lo que considero ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida.
